Fénix

Sólo quería vivir

huyendo hacia adelante,

correr sobre clavos ardiendo

evaporarse en bares

gasolineras y otros desiertos.

Se le cayó una piedra pronunciada,

fue a parar al acelerador.

Zapatos de suela de cristal

que corrían sin guía ni mapa,

hasta que no pudieron más.

Pantalones justos y cortos,

barra libre de frío,

bolsillos con remaches y rotos…

camisas de diez varas y media

y chicles con sabor a poco.

Siempre tenía las manos ocupadas

tan vacías de cariño

como llenas de jarana,

que se movían y aplaudían

y sólo sanaban con pomada.

Malinterpretó las palabras de Kant:

“el mito entró en la caverna”,

Y su gente por la ciudad…

La luz le hacía daño

pero más le hacía su pasión por pecar.

Él rompió su silencio,

alguien repicó las campanas

La plaza se llenó de gente

el Madison Square Garden en año nuevo

esa fue su gran suerte.

Pronto se convertirá en un sol

brillando con luz propia,

viviendo con diapasón.

Miradas

Miradas que saludan

y se despiden a la vez.

Miradas que redimen

cuando nadie te quiere ver.

Miradas que matan

saciadas de rencor.

Miradas que callan

y asientan al vil perdedor.

Miradas cojas

que no llegan ni al talón.

Miradas novatas

huérfanas de emoción.

Miradas groseras

vacías de perdón.

Miradas que no miran

y ven mejor que dos.

Miradas de arte mayor

que cruzan fronteras.

Miradas de arte menor

que hacen “dedo” en la carretera.

Miradas irrechazables

que albergan dos estrellas.

Miradas que acongojan

y te hacen mella.

Miradas que cambian planes

y levantan de la mesa.

Miradas que predican

“¿Y si fuera ella?”

La chica de la habitación de al lado.

¿Dónde se ha metido?

Lo mismo tiene frío

como siente calor,

termostato volátil

que controla ese salón.

Lleno de estrellas de hollywood

y algún premio “Razzie”

que nunca pudo entregar

y ocupan la estantería

rozando el mueble bar.

Al lado escucha a alguien

anónima y sublime Goliat,

golpea con delicadeza la pared

¿Por si salta la pintura?

Ni las grietas la lograron romper.

Sigue destemplado

pero está menos oscuro,

la alcoba se quede pequeña

quiere colarse en la de al lado

pecado de osadía, aunque duela.

Humo negro por la chimenea,

ventana tapiada hasta nueva orden.

Padres que miran con recelo,

cornisas con factor riesgo…

vuela, pero no quiere tocar suelo.

Ahí siguen los dos

la chica de la habitación de al lado

y el chico con la oreja de Van Gogh

dibujándola sin ningún reparo.

Jugando a las tinieblas

hablando en código morse

citándose en las estrellas.

No olvides su acuse de recibo

pues tiene el alma sensible

después de todo lo vivido.

Ella cerró la puerta

¿Sin echar la llave?

¿Declaración de guerra?

Lucha de gigantes

Bienvenida a la lucha de gigantes

de altura,

de alma…

sagaz campanilla quién me acompaña

cincos días cada semana.

No hubo ninguna pregunta

todo fueron respuestas señoría.

Besos que saben a interrogación,

abrazos que ocultan secretos

y se envalentonan ante la ocasión.

Una sorpresa sorpresiva

con regalo inesperado

y tarjeta de felicitación

escrita aquella gélida noche,

vacía de miedos y llena de fervor.

Miradas que mueren en un riso

discursos estudiados faltos de saliva.

No protestaré haberte dicho

Que seas tú quien sople mi llama viva.

Deseo retarte al “ring” de la lucha,

espero no usar mi toalla blanca,

pues no hay nada como un buen golpe

para sentirnos más vivos

y sacar nuestro lado más Quijote.

No se si eres un unicornio

o el Pegaso que mate esta quimera.

No tiemblo por no estar a tu altura,

pues aprendí a caer bien

y levantarme con bravura.

Dado que no tolero amores de tienda,

querida señoría,

aceptaré sin reproches su enmienda.

“Valentia”

Mi tierra huele a campo

el naranja como abanderado,

tierras de oro color granate

con lagos que regalan

parlas blancas a los comensales.

Vivo en un pueblo muy antiguo

suelo de arenas movedizas

para todo aquel que pasa.

Un reino nada deslucido,

Mezcla de colores en cada fachada.

Las montañas llegan hasta el mar

lo elevan como castillos en el aire

y contemplan sigilosamente su belleza.

Le sobran rascacielos para saber

Que su gente es su mayor grandeza.

Mi tierra huele a mar

ojito derecho del mediterráneo,

encallada al ombligo del Levante

dónde llueve sin conocimiento

menos de poco, más a lo grande.

Lar de damas y caballeros

de reyes y beatos.

Custodios del fuego

que invocamos en cada dicha

y engalan nuestro cielo.

Suelo de valentía

tapizado con su blasón

amarillo con extremidades rojas

sujetas al color azul

abrazando la corona protectora.

No midas mi afecto en versos

Pues nadie olvida

A su mejor maestro.

Play

Ahí estabas tu

donde te dejé,

oculta en tu melena

con tus manos ocupadas

tan ebria como serena.

Tienes ese botón

que me enchufa a la vida,

ese chute de adrenalina,

esa levitación espontánea…

mi hora mejor invertida.

Cada “hostia” tuya en mi hombro

es un “input” en mi existencia,

conectado al mundo,

agarrado al presente…

coleccionando cada segundo.

Mi “play” y mi “on”.

El agua de mis plantas.

La toma de corriente.

El hielo de mi congelador.

Mi trébol de la suerte.

El núcleo de mi vigor.

El estímulo a mi respuesta.

La eternidad en forma de dama,

la portadora del cheque

que dilató mi mirada.

Tarde, pero llego

Tarde, pero llego

esa es la premisa,

con o sin permiso

desenfadado,

reloj en mano.

Pude llegar antes

pero no era el momento.

Deshojé todas mis escusas

y aunque ninguna era cierta

me la jugué a la ruleta rusa.

No se me hizo tarde

porqué detrás de “tarde”

siempre queda algo más

disfrazado de “nunca”

escondido en un ojalá.

Cierto, salí con retraso

pero llegué a tiempo.

Salté por cambiar de vagón

sin perder el equilibrio

Pues aprendí a volar mejor.

Ahora es la hora

prometo ser puntual,

sin ánimo de lucro,

por lo que pueda pasar.

Me robaron la cartera

pero pagué mis deudas

sin préstamos ni condenas.

Sin más dilación

toqué al timbre porqué

ya no dejo mensajes en el contestador.

Llegué a mi cita con el sastre

Patrones al cesto y traje a medida

Ahora si que no llego tarde.

Envite

Hoy topaste con mi armadura,

niquelada últimamente por cierto…

vasalla eterna

forjada ante amenazas como tu,

portadora de locura en vena.

Hoy lanzaste la botella

pero el mar la retornó

colmada de algas y salada,

llena de conchas afiladas

como tu lengua de bengala.

Entrada de roja indirecta

agresión de reglamento

aficiones reclamando la acción

ley de desventaja

que anula a este jugador.

Tropezaste con la mesa

y te rompiste las uñas.

No se si será gangrena

aunque no creo que te duela,

porqué contigo no hay manera.

Me perdí tu papel

en el cine de sábanas blancas.

Lo cambié por una de cine mudo

con final inventado

un tanto prematuro.

Un sueco en Buenos aires

bailando agarrado un tango

quien gira la esquina

y se encuentra en Gotham

sin su máscara conocida.

Hoy resbalaste con mi coraza

pero en este partido

no seré yo quien de ventaja.  

Bandera blanca

Mi bandera es la blanca

acaparadora de colores,

disidente de la oscuridad,

la de los buenos y peores.

Mi bandera es la del respeto

y tiene la lengua suelta,

pues faltan codos

y no hay queja que no resuelva.

Mi bandera se rompe

cuando la violencia la ondea,

cuando las palabras flojean

y a la libertad se ningunea.

Mi patria llora por rencor

por sentarse en silla rota

aunque compartan misma cama

y compitan por ser el más idiota.

Me aferro a mi estandarte

y si despegarme tantea el viento

no saltaré por la borda

por muy feo que esté el tiempo.

Por más viento que envista por proa

y si de cara tengo al sol,

fraguaré un plan bañado en concordia

pues para eso está la tripulación.

Sufre más quién enseña

que el propio emblema,

quién con bandera vende sus penas.

Los pájaros huyen del parque

lo confunden con el zoo,

sienten que nadie está de su parte.

No me pinten ningún color

pues mi bandera los tiene todos

y no cabe en un balcón.

Inseguro con vida.

Me tapo con la sombra

que nace cuando tu cuerpo

se apoltrona encima del mío

Bebo cada gota que brota

de tus ojos azules

cuando tus carcajadas las emanan.

Mi incertidumbre se despide

y gasta cada céntimo del finiquito

en vestidos con forma de planes.

Tus abrazos son mi anestesia

cuando la vida me atropella

osadamente sin conciencia.

Mi reverencia y mi sombrero

porqué saben tus cardenales

que vuelas y despegas desde el suelo.

Mi like más obvio

por comerte mi monotonía

y vaciar mi nevera marca: odio.

Tantos versos y cero confesiones.

Secretos clasificados con recato,

banal manía de escritores.

“Credo” en tus mensajes

pues siento la misma Fe

y prodigan mis males.

Soy tu muñeca rusa

siempre con un hueco para ti

sin miedo a la altura.

Porqué saltar contigo es vivir 2 veces,

correr contigo es dar la vuelta al mundo

y besarte es sumar días multiplicando meses.