Hubo un día donde yo era
el más novato.
Una L colgaba de mí.
Casi ciego y mudo
ni llorar me calmaba.
Tenía tanto calor a mi alrededor
que iba desnudo.
Pero una constelación brillaba más.
A la carrera me percaté
que el regalo estaba fuera.
Ellos eran quiénes
aunque fallara su nuevo juguete,
rehusaban la devolución.
Arrugados como un papel usado
presente eterno
tenerlos a mi lado.
¿Baúl con polvo?
Vino añejo.
Tesoro fúlgido.
Sobresaliente en la vida.
Destaca en pasión.
Idolatra de su sangre.
La otra cara de la moneda.
Más de peseta que de Euro
el 112 del clan.
Cuentacuentos retrospectivos
su mayor faceta: “Malcriar”
mejor que nadie
porqué nadie da más.

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