Él dibujaba sus deseos. Ella borraba sus miedos escritos en papel couché. Escribían con recelo sus monólogos pero el dibujo seguía sin hacer. Fueron mensajes no enviados, palabras sin fonema, letras desordenadas, países con frontera. De nada sirve este poema si ella no sabe el título ni él encuentra la rima. NiSigue leyendo «Lo nunca escrito»
